El arte de ver lo que otros no vemos

Esther Mendoza Bustos • 13 de octubre de 2026

El arte de ver lo que otros no vemos

Cuando nació el universo K‑Innovass y con el Signature Collection, quise que este espacio nos permitiera descubrir las historias y las personas que hay detrás de cada creación. Porque conocer de dónde nace una obra nos ayuda a mirarla con otros ojos.

Hoy quiero empezar ese recorrido con Virginie Molina, creadora de Art is fucking sexy. Acercarte a su historia, a su sensibilidad y a esa necesidad de crear que siempre la ha acompañado. Descubrir cómo su manera de ver el mundo se convierte en arte y llega hasta nosotros.

Para presentártela, hay una frase que recoge lo que cuentan quienes la han visto crear a lo largo de los años: Virginie tiene arte hasta cuando respira.

Ese arte aparece en su forma de observar, de transformar un material sencillo o de expresar una emoción sin decir una palabra. Mucho antes de las obras que hoy podemos contemplar, ya estaba ahí esa mirada capaz de encontrar algo donde otros apenas se detenían.

Una vida unida al arte

Virginie es una artista autodidacta y polifacética. Su curiosidad la ha llevado a experimentar, investigar y buscar los conocimientos necesarios para desarrollar sus ideas.

La pintura, el flamenco, la poesía y la fotografía forman parte de su recorrido. También estudió Arte Dramático, explorando otra forma de trabajar el gesto, la expresión y la emoción.

En su historia, el arte es una presencia constante. Cambian los materiales y las herramientas, pero permanece el impulso de observar, crear y mostrar al mundo su manera de verlo.

Antes de revelar el carrete, ya existía una imagen

Me cuentan que Virginie fotografiaba sombras con aquellas cámaras de carrete que había que llevar a revelar. Encontraba una imagen donde otros ni siquiera imaginaban que podía haber algo.

Después llegaba la espera. La cámara no siempre conseguía captar lo que ella había visto, pero eso solo se descubría cuando las fotografías estaban reveladas. Mientras tanto, quedaba la ilusión de imaginar cómo habría salido aquella toma.

Me gusta esa escena porque nos acerca a su sensibilidad: ver algo que despierta una emoción y buscar la manera de compartirlo.

Crear con lo que tenía a mano

Esa creatividad también aparecía fuera de la fotografía. De un simple trozo de tela podía hacerse un vestido. Con el maquillaje sorprendía a quienes la rodeaban, en una época en la que no teníamos tanta información ni un acceso tan fácil a técnicas y referencias.

Virginie probaba, inventaba y encontraba su propia manera de hacerlo. Su carácter autodidacta se expresaba en esa voluntad de aprender haciendo.

En el flamenco, quienes la vieron bailar recuerdan especialmente su expresión. Su rostro y su cuerpo transmitían una emoción que hacía singular su baile. Esa capacidad sigue formando parte de ella: su cara siempre tiene algo que contar.

Los cuadros que otros quisieron conservar

La pintura también encontró su lugar. Algunas obras que Virginie descartó fueron conservadas por personas que vieron en ellas algo que merecía quedarse.

Ese detalle habla de lo personal que puede ser nuestra relación con el arte. Mientras quien crea sigue buscando, otra persona puede encontrar en una pieza la emoción suficiente para querer tenerla cerca.

La obra empieza en la mirada de la artista y continúa en la de quien la descubre.

De aquellas sombras al Diamond Dust

La fotografía siempre estuvo presente en Virginie. Con el tiempo, buscó, estudió y se informó para llevar su trabajo más lejos. Quería que el acabado de cada obra estuviera a la altura de la imagen que había imaginado.

En esa búsqueda incorporó el Diamond Dust, el acabado conocido como polvo de diamante. Su textura y sus pequeños destellos aportan matices que se descubren con la luz y al cambiar el punto desde el que contemplamos la obra.

Entre aquellas sombras capturadas en un carrete y estas creaciones hay años de curiosidad, aprendizaje y dedicación. Una búsqueda para dar forma a su visión y permitir que los demás podamos acercarnos a ella.

Art is fucking sexy, en el universo K‑Innovass

Art is fucking sexy es el nombre con el que Virginie Molina presenta su propuesta artística. Un nombre con carácter, como la mirada que hay detrás.

Quiero que su presencia en K‑Innovass sea también una oportunidad para conocerla a través de lo que crea. Descubrir sus obras y acercarnos a esa mujer que fotografiaba sombras, inventaba vestidos y emocionaba bailando.

Te invito a contemplar sus imágenes con calma, a observar los detalles y a descubrir qué despiertan en ti. Ahí comienza tu propia relación con su arte.

Virginie Molina: una mirada que seduce, una obra que deja huella.

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