D’Estherra Arte: Pequeñas colecciones, grandes historias y un sueño muy mío
D’Estherra Arte: Pequeñas colecciones, grandes historias y un sueño muy mío
Todo comenzó con el sueño de crear algo mío. Tan mío que hasta su nombre guarda un tesoro escondido.
Al mirar las colecciones de bisutería de algunas grandes firmas, sentía que buscaba algo que no terminaba de encontrar. Algo más personal, más cercano a mi manera de sentir. Quizá era eso: una pieza con alma, capaz de guardar una emoción y de significar algo para quien la lleva.
Y así, entre ideas, ilusión y muchas ganas de aprender, nació D’Estherra Arte. Me di la libertad de crear lo que sentía, sin imaginar cuántas personas acabarían encontrando un poquito de sí mismas en mis creaciones.
Porque, aunque las piezas nacen entre mis manos, la mayoría de mis colecciones cuentan historias de personas que me acompañan. Personas a las que quiero, que me inspiran y que, a veces sin saberlo, dejan en mí una idea, un color o una forma que necesito crear. Hay conversaciones, recuerdos y maneras de mirar la vida que terminan convirtiéndose en una colección.
Después llega el trabajo de darles forma: elegir materiales de primera calidad, acercar unas texturas a otras, probar combinaciones y cuidar cada acabado. Puedo pasar horas buscando ese pequeño detalle que haga que todo encaje. En ese tiempo también va mi cariño; en cada pieza dejo algo de mí y de la persona que la ha inspirado.
Cada colección es exclusiva, está numerada y nunca superará las diez unidades.
Me gusta pensar que cada una de esas piezas llevará consigo su origen y, al llegar a otras manos, comenzará a compartir una nueva vida.
Porque historias hay muchas y D’Estherras hay pocas: hasta diez piezas para acompañar diez historias únicas.
Los primeros en acercarse fueron familiares y amigos. Empezaron a preguntar, a comprar, a regalar… y yo fui descubriendo, con una mezcla de sorpresa y emoción, que aquello que había nacido de una inquietud tan mía también encontraba su lugar en otras personas.
Cada gesto de confianza me animó a seguir. Y lo sigue haciendo. Quien elige una de mis piezas me impulsa a buscar mejores materiales, a afinar los acabados y a dar un poquito más de mí en la siguiente creación.
Así nacieron mis D’Estherradas. Ese grupo querido, que cada día crece un poco más, de personas que acompañan mi proyecto y lucen mis colecciones con una alegría que me contagia. Cuando las veo llevarlas, cuando recibo una foto o me cuentan que alguien les ha preguntado por ellas, siento una felicidad difícil de explicar. Una idea que un día estuvo en mi cabeza ya forma parte de la vida de alguien.
Los rosarios nacieron también de algo muy personal: el amor que siento por esas piezas y el deseo de tener uno para mí que fuese especial. Después llegó el encargo de mi marido y el impulso de un gran amigo, mi Capi, que siempre ha sabido animarme a seguir y a mejorar. Con él y con su fantástica marca, La Tropa, he creado múltiples rosarios, cada uno con su carácter, su intención y su significado. Le tengo un cariño enorme a ese camino que hemos ido recorriendo juntos.
Y cuando vuelvo al principio, aparece Ángela, mi primera creación. Mi bella alumna, que inspiró aquella colección, y su maravillosa madre, Irene, hicieron que esa primera ilusión se convirtiese en algo más grande de lo que yo había imaginado. Hay apoyos que una guarda para siempre. El suyo sigue aquí, acompañándome.
También está mi Gemma, lejos y siempre tan cerca. Mis amigas, mis alumnas que se han convertido en amigas, mi cuñada y mi familia. Mi madre, con ese apoyo incansable que tanto me sostiene. Mi socio, ayudando a que todo llegue un poco más lejos. Y mi marido, que nunca pierde el aliento para acompañarme, incluso en los días en los que yo necesito detenerme y recuperar el mío.
Podría nombrar a tantas personas… Y me gustaría que, al leer estas palabras, cada una reconociese el lugar que tiene en esta historia. D’Estherra lleva mucho de mí, pero también mucho de todo el cariño que recibo.
Quizá tú también tengas una historia que te gustaría convertir en una pieza.
Si es así, solo tienes que contármela. Un recuerdo que quieras tener cerca, alguien a quien desees homenajear, una etapa de tu vida o una emoción para la que todavía no has encontrado palabras. Estaré encantada de escucharte y de crear contigo una pieza que cuente solo tu historia, pensada para ti, con lo que para ti importa.
En este blog iré compartiendo también las historias que inspiraron algunas de mis colecciones. Algunas ya están agotadas, pero su historia sigue aquí. Me apetece que conozcáis a las personas y los sentimientos que les dieron vida, y guardar en estas páginas un pequeño recuerdo de lo que significaron para mí.
Y aquí sigo, imaginando la siguiente creación, buscando ese detalle que aún puedo mejorar y agradeciendo todo lo que está creciendo alrededor de este sueño.
Gracias por acompañarme, por confiar en mis manos y por dejar que algo que nació tan dentro de mí encuentre un lugar en vuestra vida.
Esther Mendoza
Creadora de D’Estherra Arte




